Cuando comencé a redactar este blog, lo hice por la indignación que me producía
el ambiente político de mi país, tuve millones y millones de ideas para
escribir, tantas que no sabía por dónde comenzar. Pensé en hacer lo normal,
hacer una breve introducción de quien soy y de lo que quiero que hable el blog,
etc., pero en vez de eso, preferí hacerlo al revés, tal vez funcione, tal vez
no, pero no me importa, este blog es de protesta, y por ende espero que tenga
fecha de vencimiento.
Los sucesos de protesta en mi país comenzaron hace mucho tiempo, desde el
gobierno del ahora extinto Hugo Chávez, pero desde el 12 de febrero de 2014 ha
comenzado a agudizarse la tensión política. Para la fecha de esta entrada
(22-02-2014), mucha agua ha corrido por debajo del puente, muchos dimes y
diretes, ofensas, acusaciones, injurias y un largo etc. Mi indignación esta
acumulada y va en aumento y espero que este sea el medio para desahogarla.
Una de las cosas que me produjo un impulso para poner mi rabia en palabras no
es como tal el ambiente político del país y las estupideces dichas por el tren
gubernamental, sino la gente... Sí, la gente...
No pido que salgan todos a las calles a tirar piedras, si no quieren están en su derecho de decidir hacerlo o no hacerlo, pero me parece una
burla la comodidad de muchos “ciudadanos” de este país, que se preocupan más
por que discoteca visitar o si habrán entradas al teatro,o si el sambil estará abierto etc., que lo que está
pasando en el país.
Mucho se ha discutido sobre si vale la pena pelear por este país cuando aún
hay tanta gente ciega (con el chavismo), algunos dan argumentos muy válidos,
otros provoca escupirlos y dejarlos con la palabra en la boca, incluso tal vez
yo pertenezca a este último grupo, pero en medio de todo hay razones para tener
esperanzas y tratar de convencerlos de que se unan a nuestra lucha, de hacerlos
abrir los ojos. Pero no es esta gente de la que hablo, aunque tengo mi opinión sobre
convencerlos o no, por lo menos tiene una posición que defender, y valida o no,
la defienden. Lo que sinceramente me emputa la vida es el tipo de gente que ya
describí, la cómoda… ¡¿Qué coño tiene esta gente en la cabeza?! ¡¿Vale la pena luchar por
gente así?! ¡¿Hasta cuándo Venezuela tiene gente así?! ¡¿Qué coño esperan para
darse cuenta que por ese “viva la pepismo” y comodidad estamos como estamos?!
Algunas veces pienso que, peor que un chavista que pasa por al lado de un
tupamaro armado y todavía dice que eso es mentira, es un venezolano con esa
mentalidad tan basura. Algunas veces pienso que ellos en el fondo se dirán a si
mismos “que salgan ellos y se jodan si quieren, este no es mi peo”. Pero le
pregunto a ese tipo de gente… ¿Qué vas a hacer cuando este país se venga a la
mierda? ¿Crees que no te afectará? ¿Qué todo el mundo se va a joder pero tú no?
Una vez leí que en el twitter una frase que rezaba: “el fanatismo político
venezolano, es directamente proporcional a las ganas de que otro te resuelva
tus problemas” y es cierto, pero peor que un fanatismo político es ver que el
país se caiga a pedazos y exista gente que no le da ni frío ni calor.
Entonces reformulo la pregunta ¿Vale la pena seguir luchando? Eso se los
dejo a su interpretación, en mi caso personal pienso que sí. La vida me ha
demostrado que el que menos lucha es el que más se queja, y cuando se quejen
siempre tendremos el placer de restregarles en su cochina cara que nosotros,
desde cualquier trinchera, pusimos nuestro grano de arena y ellos no, tal vez sea consuelo de tontos, pero es mi forma de consolarme, mantener la calma y no agarrarlos a patadas.
Y si tú estás leyendo esto y eres uno de esos cómodos de mierda, tienes dos
opciones, o te paras a luchar que serás siempre bienvenido(a) o te vas al
carajo porque no me interesa en lo más mínimo tu opinión.
Sigamos en la lucha y hasta pronto…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario